Legado de Al-Ándalus
Los Pueblos Blancos de Andalucía son un testimonio de la época de Al-Ándalus, cuando el sur de la Península Ibérica estaba bajo dominio árabe. El trazado irregular de sus estrechas callejuelas empedradas refleja el diseño de las medinas tradicionales del norte de África.

Muchos de estos pueblos se encuentran en lo alto de colinas o acantilados. Esta ubicación refleja la situación fronteriza de Al-Ándalus en la Edad Media, antes de que la Reconquista cristiana pusiera fin al dominio árabe. Las fortalezas situadas en lo alto de las colinas custodiaban la frontera entre el emirato de Granada, gobernado por los árabes, y la Corona de Castilla, gobernada por los españoles. Con su fortaleza superior dominando el horizonte, Arcos de la Frontera es un magnífico ejemplo de este tipo de entorno.
Las viviendas de los pueblos blancos suelen estar orientadas hacia el interior, hacia un patio, lo que crea un microclima fresco y sombreado. La cal blanca y reflectante de las fachadas proporciona una protección adicional contra el calor del verano. Debido a sus propiedades ácidas, la cal también actuaba como desinfectante en épocas de epidemias.
Tras la Reconquista, muchos de estos pueblos permanecieron intactos bajo dominio cristiano. Sus estructuras domésticas originales y el trazado de sus calles se mantuvieron inalterados en su mayor parte. Los elementos del diseño morisco tradicional se fusionaron con las tradiciones arquitectónicas ibéricas para crear el estilo mudéjar.