Medina y Metrópolis

Tánger es una de las ciudades más diversas y cosmopolitas de Marruecos. Su ubicación estratégica en el estrecho de Gibraltar la ha convertido en un punto de encuentro fundamental entre las civilizaciones del norte de África, Europa y el Mediterráneo. Se cree que los primeros colonos fueron los cartagineses, seguidos de fenicios, romanos, árabes, portugueses, españoles y franceses. Esta diversidad se refleja en su gente, sus idiomas, su arquitectura, su arte, su gastronomía y mucho más.

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A mediados del siglo XX, la ciudad estuvo gobernada por las potencias europeas aliadas como Zona Internacional de Tánger, semindependiente de Marruecos. Este estatus, que se prolongó durante más de dos décadas, dio lugar a la reputación de la ciudad como refugio libertario y lugar de recreo para bohemios y anticonformistas occidentales. Personajes excéntricos como Barbara Hutton, Paul Bowles, William S. Burroughs, Tennessee Williams, the Rolling Stones, Yves Saint Laurent y muchos otros hicieron de la ciudad su hogar temporal o permanente.

A partir de la década de 1980, Tánger experimentó una afluencia constante de personas procedentes de las zonas rurales del norte de Marruecos y otras regiones del interior. Con el tiempo, esto transformó la ciudad, que pasó de ser una localidad portuaria relativamente compacta a una metrópolis más grande y socialmente más diversa, con más de un millón de habitantes. Al mismo tiempo, Tánger perdió parte del refinamiento urbano que la había caracterizado en el pasado.

En la actualidad, el turista occidental típico es un excursionista que se toma un respiro de sus vacaciones de playa en la costa atlántica del sur de España, la Costa de la Luz. El trayecto en ferry desde Tarifa (España) a Tánger dura solo una hora.